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Expertos analizan si carga del Seikongen tiene efectos en salud de las personas y ambientales


SALMONES MUERTOS. Desde el miércoles de esta semana, que ese barco recaló en la bahía de Puerto Montt, lo que despertó inmediato rechazo ante un eventual impacto tóxico. Descartan que haya consecuencias, como los del bloom de algas de 2016. Fuente: Diario El Llanquihue.



La llegada el miércoles pasado a la bahía de Puerto Montt del wellboat Seikongen, despertó el rechazo en la comunidad local, que teme un eventual impacto ambiental, así como efectos en la salud de las personas.


Es que desde el 18 de octubre de 2017, que el buque carga en sus bodegas más de 100 toneladas de salmones muertos, que no pudieron ser rescatados al hundirse mientras realizaba labores de embarque en el centro Pilpilehue, al sur del Canal Yal, en Chonchi, Chiloé.


Durante diez meses, esos salmonídeos han permanecido en estado de descomposición, lo que ha generado ácido sulfhídrico por la descomposición de esos elementos orgánicos. Se trata de un gas más pesado que el aire, el que puede llegar a producir la muerte de quien lo inhale.


Daniel Varela, director del Centro i~mar de la Universidad de Los Lagos, opinó que puede haber problemas "en tanto el gas esté en el ambiente, no mientras esté en el barco. Los gases se evaporan y no generan problemas a las personas, si es que no están cerca".


Planteó que si se adoptan las medidas pertinentes para su manejo, "no debería revestir mayor peligro" y que esos residuos "están contenidos", por lo que estimó que las autoridades pertinentes están dedicadas a planificar su destino.


Mientras que Nelson Urra, director de la Escuela de Medio Ambiente de la Universidad Mayor, dijo que "hay otros riesgos relacionados con el ecosistema", en caso que esa materia orgánica en descomposición entre en contacto con una columna de agua. "Se va a alterar el ambiente para especies como el fitoplancton, zooplancton y toda la red trófica. Es decir, la fauna donde se llegue a depositar", estimó.


Subrayó que aunque el barco esté sellado, el peligro es la fuga en sus drenajes. "Está presente el riesgo que haya fuga del agua del lixiviado que se va generando, producto de la descomposición. Así como los barcos pierden petróleo por fisuras, puede aumentar el peligro por un mal manejo de estas cámaras", advirtió.


Urra, quien es ingeniero en Recursos Naturales, concluyó que esa eventual descarga al mar "no debería generar efectos en la población".


Dónde llevarlos

Sobre la posibilidad que se disponga esa mortalidad en la zona, Varela, quien también es investigador del Centro i~mar, afirmó que existen lugares para recibirlos, aunque dijo desconocer si esas instalaciones "son compatibles para procesar y tratar estos residuos".


En tanto que el director de la Escuela de Medio Ambiente, expuso que el destino final de la carga "debería ser su depósito en una fosa marina, alejada varios kilómetros del litoral, que son los grandes sumideros para este tipo de desechos".


Urra acotó que para evitar que las personas a cargo de este proceso inhalen esos vapores tóxicos, se acostumbra a inundar las bodegas con agua, lo que se drena hacia el fondo marino, "con lo que se evita que las emanaciones de ácido sulfhídrico lleguen a la atmósfera cercana o el aire que está en contacto con la población".


Recuerdos del bloom

Tanto Varela como Urra concuerdan en que este temor tiene relación con la experiencia del bloom de microalgas del verano de 2016, cuando se perdieron cerca de 39 mil toneladas de salmones.


Varela atribuyó este rechazo a "la sensibilidad de la gente" ante ese evento, pero agregó falta de información.


El científico comentó que "en la medida que se clarifique y se divulgue su contenido, se sepa sus procedimientos y que cumplen con la normativa y protocolos de seguridad, la gente debiera sentir que se están haciendo bien las cosas".


En tanto que Urra observa que todavía está presente el recuerdo del vertimiento al mar de parte de esos salmones, unas 4.750 toneladas, lo que en su momento se relacionó con la aparición de la Marea Roja.


"El principal temor de la comunidad es que este evento sea un precursor de un nuevo problema marino", dijo, aunque apuntó que no tiene sustento, conforme a estudios realizados en la zona, los que no reportaron evidencia científica que avalara esa relación.


Empresa ofrece plan para llevarse carga de salmones muertos

SEIKONGEN. Propuesta preliminar deberá ser visada por todos los organismos competentes, antes de ser autorizada.


En dos barcazas sería derivado el cargamento del wellboat Seikongen, que permanece a la gira en la bahía de Puerto Montt, para su descarga en Calbuco y su posterior derivación a un terminal de la empresa Fiordo Austral.


Esa es la propuesta que presentó el Grupo CPT Empresas Marítimas, propietaria de esa embarcación, destinada al transporte de peces vivos, desde los centros de cultivo, la que hizo llegar a la autoridad marítima, a las 2 de la mañana del jueves, según precisó el comandante en jefe de la Quinta Zona Naval, contraalmirante Carlos Fiedler.


Para analizar ese "plan preliminar", como lo definió la autoridad, ayer en la tarde tuvo lugar una reunión multisectorial en dependencias de la Gobernación Marítima de Puerto Montt, luego de la que Fiedler sostuvo que todos los participantes presentaron observaciones, por lo que esa propuesta no será autorizada, mientras no haya un consenso en cuanto a su aplicabilidad.


"Nos hemos propuesto hacer este trabajo de la forma más rápida posible", aseguró.


Respecto de la aplicación de ese plan, detalló que dos barcazas se encargarán de "aligerar" el buque estando a la gira en algún punto del Seno del Reloncaví, para transportar ese contenido al puerto de San José, en Calbuco, para su tratamiento por Fiordo Austral, en su planta de Panitao.


"Mientras no haya una aprobación unánime de que esto no se considera un riesgo para la salud de la gente o para el medio ambiente, no se va a autorizar. Vamos a exigir (el cumplimiento de) todos los protocolos y las normas medioambientales, de salud y todo lo que la autoridad marítima requiere para estos casos de tratamiento de residuos orgánicos", anticipó Fiedler.


El jefe naval advirtió que ese permiso "no va a ser rápido ni a la ligera, ni en un par de días". Mencionó que sólo un análisis de laboratorio solicitado por la Seremi de Salud demandará ocho días en conocer sus resultados.


El contraalmirante Fiedler expuso que la empresa debería recibir hoy las observaciones y consultas, para preparar una propuesta oficial.


No contamina

La autoridad marítima sostuvo que en tanto ello ocurre, el barco seguirá fondeado frente a la isla Tenglo, en Puerto Montt. "Está seguro. Las bodegas fueron selladas por Sernapesca al zarpar desde Pilpilehue. No hay peligro de contaminación ni al agua ni al aire. La población debe sentirse segura, porque estamos haciendo monitoreos diarios", afirmó.


La seremi de Salud, Scarlett Molt, definió que entre sus observaciones está conocer el contenido de las bodegas del barco, así como la concentración de ácido sulfhídrico.


"No se mueve nada ni se va a abrir ninguna bodega, mientras no sea mediante un protocolo autorizado por todas las autoridades competentes", estableció la seremi.


Molt reiteró que la empresa debe "adjuntar la resolución de estas observaciones, con el resultado de las muestras que le hemos solicitado hoy (ayer), para tomar la decisión final sobre la descarga y el destino final, que tiene que ser de acuerdo a la normativa vigente".


Al encuentro, que se extendió por cerca de 90 minutos, también asistieron autoridades de la Seremi del Medioambiente, de Sernapesca, de la Fundación Chinquihue, de los municipios de Puerto Montt y de Calbuco, así como técnicos de las firmas CPT Empresas Marítimas y Fiordo Austral.

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