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Chiloé y Huilo Huilo, destinos sostenibles

#EspecialMedioambiente : La isla sureña y el complejo turístico enclavado en medio de la selva patagónica han sido destacados internacionalmente como destinos sustentables en nuestro país. Y ya empiezan a aparecer algunos otros.


Ser sustentable es descubrir el equilibrio con los recursos que se encuentran en el entorno. Un operador de viajes puede ser sustentable si, por ejemplo, dentro de sus procesos tiene un manejo de los residuos y la basura, de manera de provocar el menor impacto hacia la naturaleza. O bien cuando contrata como guías a integrantes de la comunidad local que visita. Un hotel es sustentable, entre otras cosas, cuando usa de manera consciente el agua, cuando se autoabastece de energías limpias o trabaja con políticas de comercio justo. En la cadena del turismo, son muchos los factores que convierten a un destino en sustentable. Por lo mismo, es difícil catalogar a un país, una ciudad, un pueblo o un balneario como totalmente sustentable: siempre habrá variables que jueguen en contra. Aun así, diversos organismos, principalmente ONG internacionales, elaboran rankings de sitios verdes o en los que la sostenibilidad es fundamental. Chile ha tenido allí una importante participación.


Desde su creación, la Federación de Empresas de Turismo (Fedetur) ha impulsado el desarrollo de la sustentabilidad en el país. Además, con los Premios Anuales del Turismo promueve a aquellas empresas y proyectos que se embarcan en el camino de la sostenibilidad. Su vicepresidenta ejecutiva, Helen Kouyoumdjian, dice: “Vamos bien, pero aún nos queda un buen trecho por recorrer, ya que la conciencia sustentable está en etapa de maduración. En Fedetur, uno de nuestros pilares ha sido precisamente promover e impulsar una cultura sustentable en la industria, incentivando a las empresas a adoptar acciones y prácticas que contribuyan a la sustentabilidad del sector, considerando que es una actividad presente en todas las regiones del país”.


Juan Luis Crespo, fundador de la agencia de viajes Smartrip, con un claro sello ecológico y sustentable, cree que Chile está bien encaminado pero que aún falta mucho por avanzar en este tema, “sobre todo en la industria turística, donde menos del 1 por ciento de la oferta está certificada como empresa B o tiene el sello de sustentabilidad de Sernatur. Sin embargo, soy muy optimista respecto al futuro, ya que es la demanda la que ha comenzado a empujar estos temas y las empresas se van a ver obligadas a cambiar y subirse al carro de la sustentabilidad si quieren ser competitivas; de lo contrario, los viajeros dejarán de elegirlas y están condenadas a morir”.


El ejemplo chilote

Paisajes naturales, santuarios llenos de fauna salvaje, patrimonio arquitectónico centenario, mitos y leyendas le dan a Chiloé un verdadero trofeo a nivel de atractivos turísticos. Si a eso se suman varios proyectos hoteleros donde la sustentabilidad ha sido clave y que poseen sellos de certificación, gran participación de la comunidad local y una agricultura enfocada al autoconsumo, se entiende por qué esta isla ha figurado entre los destinos nacionales más nombrados como sustentables. De hecho, está en el Top 100 a nivel mundial por el ranking que desarrolla Green Destinations, organización holandesa que evalúa distintos destinos del mundo.


“La isla tiene un gran potencial de ser un destino sustentable. Por su cultura, su pequeña agricultura orientada al autoconsumo, los productos elaborados en la zona, entre otros. Para nosotros es fundamental desarrollar el comercio justo con nuestros proveedores y que en nuestras excursiones usemos para los almuerzos el agroturismo o las comunidades indígenas. Eso genera un impacto positivo en la comunidad, permitiéndoles mantener su forma de vida rural”, dice Juan Pablo Mansilla, de la operadora turística Chiloétnico. Reconoce, eso sí, que el gran consumo de bosques para leña y la industria salmonera complotan para hacer de la isla un destino totalmente sustentable. Se requieren cambios, agrega.


El Hotel Parque Quilquico, en la península de Rilán, es uno de los que ha trabajado por ser amigable con el medio ambiente. Tiene una política de reciclaje -lo que en zonas más apartadas implica costos mucho mayores-, cuenta con caldera con biomasa, está cambiando a iluminación led, mantiene un huerto para el autoconsumo y trabaja junto a la Fundación Smartrip para desarrollar un programa de artesanía local que busca capacitar a 10 artesanos de Dalcahue.


Huilo Huilo y algo más

La Reserva Biológica Huilo Huilo está en medio de la selva patagónica (cerca de Panguipulli, Región de Los Ríos) y es un área bajo protección privada de 100.000 hectáreas que, además de su foco turístico y hotelero, tiene una fundación conservacionista que, a través de la realización de proyectos emblemáticos como el Centro de Conservación del Huemul del Sur, ha logrado enormes avances en la protección de esta especie.


Además, Huilo Huilo trabaja en la integración de la comunidad, incorporando a los locales del área de Neltume y Puerto Fuy, generando puestos de trabajos y capacitando en distintas disciplinas, lo que incluye programas con las escuelas que han permitido una reconversión laboral de las personas que allí viven.


También apuesta por el turismo sustentable como una nueva actividad económica de la zona. Por eso ha desarrollado innovadores y exclusivos hoteles, como el Nothofagus, Montaña Mágica, Reino Fungi, cabañas, hostales y camping, además de una completa infraestructura orientada al ocio que, por su diseño respetuoso del medio ambiente, le han valido premios y reconocimientos internacionales.


Hay otros destinos chilenos que trabajan fuertemente por la sostenibilidad. Frutillar, por ejemplo. La ciudad lacustre a orillas de Llanquihue ha ejecutado un plan de desarrollo sostenible público-privado tendiente a convertirse en un destino amigable y verde. Otro destino que brilla es Ruta de Los Parques de la Patagonia, con un legado histórico de conservación y un esfuerzo inédito público y privado por desarrollar de forma sustentable la actividad turística. “Y un ejemplo más local es Pichilemu, donde también hay una coordinación permanente público-privada para mantener los ecosistemas de Punta de Lobos y evitar el desarrollo de un turismo invasivo que deteriore el frágil ecosistema local”, explica Juan Luis Crespo, de Smartrip.


Fuente: La Tercera




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