La representante del principal gremio de la pesca artesanal del país nos hizo un espacio en su apretada agenda para darnos su impresión acerca de asuntos como los caladeros de pesca, la Ley Lafkenche y lo que se espera acerca de la Ley de Pesca.

Días agitados está viviendo la presidenta de la Confederación Nacional de Pescadores Artesanales de Chile (Conapach), Zoila Bustamante, pues esta semana parte el XIII Congreso Nacional de la organización que, en esta ocasión, se realizará en Puerto Montt (región de Los Lagos), ciudad que recibirá a más de 300 pescadores de otras regiones, además de representantes y dirigentes locales.

Allí se discutirán distintos temas que están afectando al sector artesanal y se verán los planes y tareas para los próximos tres años.

La representante del principal gremio de la pesca artesanal del país nos hizo un espacio en su apretada agenda para darnos su impresión acerca de asuntos como los caladeros de pesca, la Ley Lafkenche y lo que se espera acerca de la Ley de Pesca. Aquí sus opiniones.

Los últimos meses, la Subpesca ha estado trabajando en la definición de los caladeros de pesca que deberán quedar libres de otras actividades productivas, como el cultivo de salmónidos. ¿Qué le ha parecido este proceso? Como organización, ¿están de acuerdo con los mapas propuestos por la autoridad?

Primero, no hay que olvidar que el tema de los caladeros de pesca y bancos naturales los propuso la Conapach en la Ley de 2010, donde dejamos instalada la idea de que no podía haber relocalización de concesiones acuícolas mientras no haya un estudio de que si en ese espacio hay un caladero de pesca o banco natural. La Subpesca demoró  bastante en emitir el reglamento e identificar los caladeros y bancos. Recién ahora lo sacaron a la luz y comenzaron a aparecer quienes se sintieron perjudicados por este planteamiento que hizo la confederación.

Respecto de los mapas presentados por la Subpesca, donde aparecen espacios que se supone que están libres para que la industria se pueda relocalizar, nosotros en su momento lo rechazamos, porque vimos que hay muchos espacios en blanco donde se dejó libertad de acción. A nosotros eso nos preocupa y por eso se rechazó en los talleres que se han estado efectuando.

¿Cree que se pueda llegar a acuerdo con las salmonicultoras?

Hay comunidades que se han estado organizando y conversando con la industria, pero no sé si han llegado a buen puerto o no. La idea es que se respeten los bancos naturales y los caladeros de pesca, pues es una manera de frenar un poco el intervencionismo que tenemos dentro de nuestros sectores. Creo que esta es una buena herramienta para los pescadores artesanales, si es que la sabemos utilizar bien y en el sentido de que no nos sigan ocupando, ensuciando y contaminando nuestros espacios donde siempre hemos hecho el esfuerzo.

Dejamos en libertad de acción a las comunidades de pescadores artesanales, pero –que quede claro– siempre y cuando lo que hagan no sea perjudicial para el sector. La Confederación ha estado trabajando duro para que estos espacios no se vayan entregando sin antes hacer el estudio correspondiente, porque no podemos permitir que se sigan ocupando los sitios de la pesca artesanal sin mesura. Se tienen que aplicar las herramientas presentes en la legislación y se tienen que hacer efectivas.

Botes de pesca artesanal (foto de contexto)Otro tema que preocupa tanto a los acuicultores como a la pesca artesanal y actores del borde costero en general es el de la Ley Lafkenche. ¿Cómo ve usted esta situación? En el caso de la Conapach, ¿han tenido problemas debido a este cuerpo legal?

Lo que nosotros hemos transmitido es que cuando las comunidades de pueblos originarios hacen el esfuerzo pesquero y viven dentro de los espacios solicitados, son actores del borde costero en conjunto con nosotros, por lo tanto nunca nos vamos a tocar, porque hacemos el mismo esfuerzo. La mayor parte de los compañeros con apellido indígena están inscritos en el Registro Pesquero Artesanal (RPA) y en las organizaciones de pescadores artesanales, por lo tanto hemos seguido trabajando en conjunto y nunca hemos tenido un problema más allá de que ellos soliciten un espacio donde realmente tienen un tema ancestral. El respeto siempre ha sido mutuo.

De todas maneras, creo que aquí hay personas y personas; algunas que realmente son parte de comunidades y usan los espacios para trabajar y otras que se aprovechan del sistema. Esto último no debemos permitirlo, ni nosotros ni las mismas comunidades, las que no deben dejar que alguien hable a nombre de ellos. La pesca artesanal nunca ha permitirlo que hablen a su nombre, las comunidades menos deben hacerlo.

En cuanto a la Ley de Pesca, que ha estado muy bullada el último tiempo debido a que estamos en un año electoral, ¿cuál es hoy la visión de la Conapach? ¿Cuál es su opinión frente a una eventual anulación o derogación?

Nosotros hemos hecho varios talleres a nivel nacional. Hemos salido a buscar el sentimiento de nuestra gente y ha habido consenso en que vamos a enfrentar lo que venga, tanto si hay modificaciones como si viene una anulación o derogación. La verdad es que estamos cansados del populismo que ha habido en torno a la Ley de Pesca; todos la usan como frase de campaña para sus carreras políticas, pero a la hora de hacer cosas en serio, no pasa nada. Nos preocupa que se siga utilizando a los pescadores artesanales como bandera de lucha para sus propios intereses.

Sobre lo que ha pasado con el cohecho y los dineros que les han pasado a distintos congresistas, ellos sabrán cómo defenderse y justificar si recibieron o no ese tipo de apoyo; no solo la ley de pesca tiene problemas de ese tipo. Lo que nos tiene cansados a los pescadores que vamos al mar es el populismo que se ha generado en un año político como este. Nosotros lo dijimos a principios de año, que iba a haber un aprovechamiento exagerado de este tema y lo extraño es que la mayor parte de quienes hablan de anular, derogar o modificar son los mismos que en 2012 apoyaron el cuerpo legal. Habría que ver las votaciones de ese entonces y uno se daría cuenta de quién es quién.

Por nuestra parte, estamos preparados para lo que venga. Enviamos a los congresistas un listado con 24 puntos –antes eran 17– que son los que nos interesan si es que se hacen modificaciones o para cualquier eventualidad. Ese trabajo se ha hecho, no nos hemos quedado dormidos en los laureles. Sabemos de lo que hablamos, no como otros que ni siquiera trabajaron y si usted les pregunta qué quieren anular o modificar, no tienen idea. Hay que ser pescador, ir a la mar y esforzarse realmente para saber cuándo cuesta ganarse las lucas.

Si se llega a anular la Ley de Pesca, los pescadores ¿perderían todo lo conseguido en los últimos años? ¿Cómo enfrentarán un escenario así?

Va más allá de eso. Hay que entender que si una ley se anula, se cae el cuerpo legal completo. Si se hace una derogación, en cambio, eso se aplica a algunos puntos. De esa forma, la anulación para nosotros es volver a fojas cero, significa no más áreas de manejo, no más cuotas de pesca, no más RPA, un montón de cosas que se eliminan. Eso es complejo para la gente que pesca. Como decía anteriormente, aquí ha habido mucho discurso y también mentira. Hoy tenemos dirigentes que no son pescadores usando esta misma artimaña para enfrentar a la gente y ni siquiera saben a ciencia cierta qué es lo que hay que mejorar, sólo hablan de anular. Nosotros tenemos 24 puntos bien claros, con los temas que queremos arreglar. Por ejemplo, la Presidenta Bachelet, cuando asumió, dijo que se iba a regular el arte de pesca de arrastre gradualmente, pero no se ha hecho. De igual forma, tenemos un registro pesquero que todos los años caduca por miles a los pescadores y no corren las listas de espera. Además, los pescadores bentónicos no pueden ser armadores artesanales si no son buzos. Esos son problemas reales de la pesca artesanal. Hay reglas del juego que no están bien hechas y que tienen que ver con el día a día de nuestra gente. Y han vuelto a salir las pymes con sus banderas de lucha, siendo que estas no deben tener cuota, porque eso viene en desmedro de la pesca artesanal.

¿Por qué, a su juicio, las pymes no deberían tener cuota?

Porque los pescadores surten a las pequeñas plantas. Si ellas tienen cuota, vamos a terminar siendo mano de obra barata para el resto. Yo creo que aquí, pastelero a tus pasteles. Y quiero recalcar esto porque la gente que vamos al mar vemos todos los días lo que es este populismo que usan los candidatos que se llenan la boca sin saber lo que es, de verdad, ir a pescar merluza, tirar una red sardinera, sacar un quiñe de mariscos o tal vez recoger algas. Hoy, las cartas están tiradas. Si hay que modificar la ley, que lo hagan; si la derogan, que lo hagan; pero los que motiven esos cambios que tienen que ser responsables de que, si van a volver a legislar, se haga en favor de la pesca artesanal, como tanto vociferan.

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